Por: Mtra. Judith Morffi Pérez

 

El tema de las competencias ha adquirido una relevancia especial en diversos sectores de la actividad social en las últimas décadas, particularmente en los ámbitos laboral y educacional. Numerosas iniciativas de alcance nacional y también internacional, en todo el mundo, están cambiando la forma cómo se definen los puestos de trabajo, cómo se gestionan las capacidades laborales del personal y cómo se forman los profesionales, teniendo las competencias como eje orientador y articulador, para el crecimiento profesional en pos de la mejora de los servicios y la gestión de la calidad, dentro de las primeras y que marcaron pautas están los proyectos Tuning de la Comunidad europea y su análogo en América Latina Tuning II. Por otro lado, se están desarrollando proyectos internacionales y nacionales de gran alcance, orientados a reformar y articular los sistemas de educación superior de los países participantes, entre los cuales se destacan:

• Competencias laborales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)

• Las políticas nacionales para la certificación y acreditación de competencias en varios países, como la Ley de Acreditación de Competencias Laborales en Chile

• El proyecto de certificación y normas profesionales de Canadá.

• El National Skills Standards Board en USA

• El Learning and Skills Council en Inglaterra

• El Plan Nacional de Calificación en Brasil

• Las acreditadoras de calidad en los programas de estudios universitarios, a nivel nacional, como son: La Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior (FIMPES) y el Consejo para la Acreditación de la Educación Superior A.C (COPAES)

La UNESCO, en la sección Pistas y Recomendaciones del informe de la Comisión Internacional sobre la educación para el siglo XXI, encargado por la UNESCO, menciona las siguientes cuatro “funciones esenciales” para las Universidades (Delors, 1996):

1. La preparación para la investigación y para la enseñanza:

• Como lugar de ciencia y fuente de conocimiento que llevan a la investigación teórica o aplicada, o a la formación de profesores.

2. La oferta de tipos de formación muy especializados y adaptados a las necesidades de la vida económica y social:

• Como medio de adquirir calificaciones profesionales conforme a unos estudios universitarios y unos contenidos adaptados constantemente a las necesidades de la economía, en los que se aúnen los conocimientos teóricos y prácticos a un alto nivel.

3. La apertura a todos para responder a los múltiples aspectos de lo que llamamos educación permanente en el sentido lato del término:

• Como plataforma privilegiada de la educación durante toda la vida, al abrir sus puertas a los adultos que quieran reanudar los estudios, adaptar y enriquecer sus conocimientos o satisfacer sus ansias de aprender en todos los ámbitos de la vida cultural:

4. La cooperación internacional;

• Como interlocutor privilegiado en una cooperación internacional que permita el intercambio de profesores y estudiantes, y facilite la difusión de la mejor enseñanza mediante cátedras internacionales.

El informe también destaca el rol social de la Universidad como “poder intelectual de la sociedad que la ayude a reflexionar, comprender y actuar”, así expresa:

Las acciones mencionadas en los párrafos anteriores dan cuenta del enorme movimiento que ha suscitado el tema de las competencias y de la formación de competencias en todo mundo. Incluso cuando existen importantes iniciativas de alcance nacional e internacional a nivel de gobiernos, instituciones y personas, para impulsar reformas en los sistemas de educación y orientar la formación de profesionales hacia el desarrollo de competencias, todavía persisten dificultades importantes para que este enfoque se instaure en la educación superior.

En estos escenarios las demandas por nuevas propuestas curriculares que respondan a las necesidades de formar las competencias que requieren los profesionales para el nuevo siglo, son postergadas o tratadas con poco interés. Con muchas dificultades por superar, la formación orientada al desarrollo de competencias constituye un gran desafío que las instituciones de educación superior y los gobiernos, no pueden postergar. La solución a los problemas complejos, inéditos y abiertos que enfrenta la humanidad requiere de profesionales con nuevas competencias, y las universidades están llamadas a proveer del contexto educativo que las haga posibles.

 

Algunas cualidades que debieran incluir los nuevos planes de estudios son:

a) Orientación al desarrollo de las competencias del perfil de egreso

• La formación se orienta claramente a formar las competencias del perfil de egreso, a través de resultados de los aprendizajes.

b) Flexibilidad

• Para permitir variantes formativas, el tratamiento de temas nuevos y el ajuste de los estudios al interés, talento y decisión de cada estudiante.

c) Contacto temprano del estudiante con su especialidad

• Para facilitar el desarrollo de su identidad profesional, mejorar la motivación y la satisfacción con sus estudios.

d) Orientación al aprender haciendo

• Aprendizaje activo colaborativo para favorecer el desarrollo de niveles avanzados de aprendizajes, y de competencias profesionales transversales.

e) Actividades integradoras de saberes

• Actividades para integrar conocimientos, en escenarios que evoquen y emulen los contextos de ejercicio profesional, en vinculación con el medio social y productivo.

En este contexto, la gestión de la evaluación a los procesos pedagógicos es un aspecto importantísimo para tomar en consideración, y que va de la mano con el trabajo por el logro de competencias en los estudiantes universitarios; en la actualidad aún persiste la tendencia a igualar evaluación y calificación pensando muy poco en la primera como reguladora, y mucho menos como un proceso que la propia persona o institución, que está aprendiendo puede y debe llevar a cabo, para su autoconocimiento, le desarrollo de la metacomprensión, y de su desarrollo profesional. Al respecto Santos Guerra señala: "Lo más importante de la reflexión sobre la evaluación es que conduzca a la transformación de las prácticas, a su mejora".

Se debe reflexionar sobre la importancia de la gestión de la evaluación a los procesos pedagógicos, haciendo énfasis en la evaluación de la práctica áulica, en diferentes ambientes, y la evaluación de los resultados de aprendizajes, pues la utilización de la evaluación como procedimiento fundamental en la investigación institucional conduce a la dirección efectiva del proceso docente educativo y a la determinación de su grado de eficiencia; pero a su vez

también en ello radica su complejidad, de ahí que constituya un reto para toda institución educativa y en especial para el docente.

Las transformaciones en las prácticas educativas actuales llevan con más facilidad innovaciones en el uso de estrategias de aprendizaje y de recursos didácticos; no obstante, en el ámbito de la gestión de la evaluación a los procesos pedagógicos, es común encontrar estas modificaciones acompañadas de sistemas tradicionales, que se reflejan en prácticas como:

• Prevalencia de la evaluación cuantitativa por encima de la evaluación formativa, predominando la aplicación de “pruebas objetivas” (se pudieran llamar así, si estuvieran bien construida desde la metodología correcta de la elaboración de reactivos cerrados), construidas muchas veces por docentes que no cuentan con la formación necesaria para la determinación y el elaboración de reactivos de forma correcta, que cumplan con los criterios de validez, confiabilidad, saturación y triangulación.

• Prevalencia de la heteroevaluación, desde la visión endogámica del docente.

• Rigidez en los procesos de control escolar, que exige entonces a las instituciones y a los docentes procesos cerrados de entrega de calificaciones cuantitativas, lo cual crea una disyuntiva entre lo que se debe hacer en una evaluación formativa y lo que se ocurre en la realidad.

Hay muchísimas más que se pudieran mencionar, sin embargo, teniendo una postura constructiva en la educación, considero que lo correcto sería preguntarse:

¿Cómo integrar las ventajas de la evaluación sumativa y la evaluación formativa en la gestión de la evaluación a los procesos pedagógicos dentro de un modelo por competencias?

¿Cómo gestionar acciones de evaluación formativa, que impliquen acciones sumativas, para darle mayor objetividad a la evaluación de los procesos pedagógicos?

¿Cuáles serían las prácticas pedagógicas necesarias para llevar dentro de una institución educativa, que favorezca la gestión en la evaluación de los procesos pedagógicos de forma compartida?

Cerramos este artículo, no con conclusiones, pues de la gestión de la evaluación de los procesos pedagógicos en un modelo por competencias hay muchísimo que debatir, investigar y sobre todo hacer, lo cerramos con algunas ideas de mejora, que espero les sirva de reflexión:

- Fortalecer la planta docente con capacitaciones enfocadas a la Gestión educativa desde una visión constructivista, innovadora, que tome en cuenta el modelo de formación por competencias.

- Desarrollar sistemas de gestión de la evaluación de los procesos pedagógicos desde el modelo de 360 grados que faciliten la evaluación auténtica, para la búsqueda de la mejora continua.

- Aplicar la Metodología del Entrenamiento metodológico conjunto, cerrado siempre con la etapa de crecimiento, a través de capacitaciones que surjan de los resultados de la evaluación a los procesos pedagógicos.

- Establecer la vinculación de los procesos de evaluación diagnóstica, evaluación formativa y evaluación sumativa, para tener una perspectiva integradora de los resultados, y aplicarlos en la determinación de los objetivos estratégicos para la mejora continua.

- Diseñar procedimientos e instrumentos de evaluación, que tengan una responsabilidad compartida entre todos los actores del proceso.

 

Bibliografía:

1. Santos Guerra MA. Sentido y finalidad de la evaluación. Rev Persp Educ. 2001.

2. Guerra Paredes MT, Llera Armenteros RE, Hidalgo Gato Castillo I, Camacho Machín ML. Orientaciones metodológicas para los seminarios integradores de Morfofisiología Humana III en la carrera de Medicina. Rev Ciencias Médicas de Pinar del Río.2012 Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1561-31942012000600010

3. Valverde Berrocoso J, Revuelta FI, Fernández Sánchez MR. Modelos de evaluación por competencias a través de un sistema de gestión de aprendizaje. Experiencias en la formación inicial del profesorado. Rev Iber Educ.

4. Vallejo Ruiz M, Molina Saorín J. La evaluación auténtica de los procesos educativos. Rev Iber Educ. 2014;64:11-25.

5. Ibarra Sáiz MS, Rodríguez Gómez G, Gómez Ruiz MA. Luces y sombras de LAMS en la evaluación del aprendizaje universitario. Cádiz: LAMS Foundation; 2010.

6. Gessa Perera A. La coevaluación como metodología complementaria de la evaluación del aprendizaje. Análisis y reflexión en las aulas universitarias. Rev Educ. 2011

7. González Pérez M. La evaluación del aprendizaje: tendencias y reflexión crítica. Educ Med Super [Internet]. 2001 Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-21412001000100010&lng=es&nrm=iso&tlng=es

8.https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000109590_spa

 

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